Linna (linnafishing) wrote,
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  • Music: Lifehouse - Between The Raindrops (Feat. Natasha Bedingfield)

Fanfic: [KaiSoo] Just Dance (Capítulo 2)

Titulo Fanfic: Just Dance
Autor/a: linnafishing
Fandom: EXO
Personajes: Kai/D.O. (Kaisoo)
Capítulo: 2 / 11
Capítulos Anteriores: 1
Género: Romance, drama.
Palabras: ~7000
n/a: Espero poder tener el tercer capítulo listo para cuando lo quiero, ya que no he podido avanzar mucho este tiempo. De nuevo disculpen las faltas de ortografíasiesquealguienlolee.





A la mañana siguiente, Kyungsoo despertó con unos brazos que lo tenían fuertemente agarrado de la cintura. Al voltear el rostro se encontró directamente con el de Jongin, que pareció no inmutarse con el movimiento ajeno. Y fue en ese momento que el más bajo se percató del calor que sentía al estar atrapado de esa manera. Prácticamente estaba sudando. Con sumo cuidado se zafó de los brazos que lo tenían prisionero, que en un principio se negaron, pero luego terminaron cediendo ante la insistencia. Revolvió entre unos cajones y encontró una toalla celeste que parecía estar limpia y decidió ocuparla para bañarse, suponiendo que al otro no le molestaría. Estando en la bañera Kyungsoo reflexionó acerca del día anterior y su nueva forma de incursión en el baile. En la academia el baile era su peor pesadilla. Pasaba días ensayando los mismos pasos y noches sin poder dormir cuando alguna evaluación se acercaba, siendo el área que más le estresaba. Sin embargo, ayer descubrió que bailar, era lo más liberador que había experimentado jamás. ¡Vaya contradicción! Había sacado toda la rabia e impotencia que tenía acumulada ya hace unas semanas -o años- y ahora se sentía ligero. Con ello en mente resolvió darle una oportunidad a esa nueva forma de expresión.

Luego del baño, se dispuso a limpiar un poco ese lugar. No podía creer que él haya dormido al lado de tanta suciedad, sin coger alguna enfermedad. Lo primero que hizo fue recoger la ropa que estaba esparcida por todo el departamento, seleccionando lo limpio de lo sucio, lavó la loza y limpio la cocina. No hizo demasiado con el orden de las demás cosas de la casa, ya que no quería que el otro sintiera que se estaba entrometiendo en lo que no debía, hizo sólo lo básico.
Miró la hora y vio que aún era muy temprano para despertar al otro, que seguía durmiendo plácidamente y parecía no alterarse a pesar de todo el ruido que había hecho. Con lo que encontró en la nevera comenzó a preparar el desayuno; café y tostadas con huevo y tocino es lo que comerían. Es todo lo que había.
Mientras hacía los huevos escuchó por fin señales de vida del moreno, que apareció por la entrada de la cocina y estiraba sus brazos en un intento de desperezarse. En ese momento Kyungsoo se percató de que el menor sólo llevaba puesta su ropa interior, encontrándose de pronto admirando la sugestiva imagen de un Jongin semidesnudo. Se notaba por su marcado y escultural abdomen que el chico se ejercitaba. Y le funcionaba. Por el rabillo del ojo recorrió cada una de las partes del cuerpo ajeno, desde su plano y amplio pecho hasta sus fuertes y musculosas piernas.

¡Demonios! Soy un pervertido. Concéntrate en los huevos. ¿Huevos? ¡Mierda! ¡Huevos revueltos!

—Buenos días— Lo saludó Jongin mientras bostezaba pesadamente.

—Buenas tarde será— Le contestó tratando de ocultar su nerviosismo —Y, ¿Por qué estás en ropa interior? ¡Ve a vestirte!— Jongin rió.

—Suelo dormir así. En algún momento de la noche tengo que haberme quitado la ropa sin darme cuenta— Se encogió de hombros.

—¡¿D-dormiste así conmigo?!— Gritó azorado el mayor. No podía creer que hubiera dormido con él así, y recién hasta este momento se había dado cuenta. El moreno se carcajeó más fuerte.

—¿Qué? ¿Tienes miedo de haber dormido con un hombre semidesnudo?— Jongin parecía muy divertido con la situación. Kyungsoo era muy vergonzoso.

El mayor frunció el ceño.

—No, por supuesto que no tengo miedo de haber dormido con un niño semidesnudo— Le respondió audaz haciendo gran énfasis en la palabra niño. Jongin chasqueó la lengua ofendido —Por cierto, Jongin esta mañana te saqué una toalla para ducharme, espero no te moleste.

—Por supuesto que no. ¿Sacaste mi ropa interior también? ¿La traes puesta?— Preguntó divertido Jongin. Kyungsoo se alteró de nuevo y se sonrojo fuertemente. ¿Qué demonios estaba diciendo?.

—¿Estás loco? ¡Por supuesto que no!— Le gritó ofuscado.

—¿Por qué no? ¿Qué importa? Si es ropa limpia, claro. No tengas vergüenza— Rió, burlándose del mayor—También vi que hiciste aseo— Dijo en tanto se sentaba en una de las sillas y apoyaba sus brazos en ella para estregar sus ahora pequeños ojos.

—Sí. Espero que no te haya molestado. Es sólo que no podía seguir viendo tanta mugre sin hacer nada— Jongin se echó a reír más fuerte.

—Gracias, es sólo que no he tenido mucho tiempo para limpiar últimamente.

—¿Cómo que no? Si hoy te hubieras levantado un poco más temprano, este lugar estaría impecable. Apuesto que es así todos los días— Lo regañó. Ese chico en serio era un holgazán.

—Es que para mí no es muy importante, a pesar de que hyung cada vez que viene me regaña por lo mismo y termina limpiando igual que tú— Rió —¿Hiciste desayuno?— Se percató de pronto sorprendiéndose gratamente —Eres muy servicial— Le sonrió el menor mientras lo pinchaba por las costillas.

—No te acostumbres. Y debería ser importante vivir en lugar limpio. Deberías cuidarte un poco más. Eres un consentido— Kyungsoo lo miró entrecerrando los ojos en forma acusadora y Jongin se descolocó tras escuchar aquellas palabras.

—¡Por supuesto que no soy un consentido! Me sé cuidar solo. Siempre lo he hecho— El mayor pensó en lo gracioso que se veía Jongin enfurruñado. Incluso se había cruzado de brazos e inflado sus cachetes.

Adorable. Otra vez.

—A todos nos gustan que nos consientan, no sé porqué te ofuscas —Dijo entretenido —Ahora ten— Kyungsoo sirvió el desayuno para ambos cuando terminó de hacer los huevos y luego se sentó en la mesa para acompañar al menor. Cuando Jongin tomó el primer sorbo de su café no pudo evitar soltar un pequeño gemido de dolor al sentir el agua hirviendo sobre la fea herida en su labio. Kyungsoo lo miró preocupado.

—¿Duele?

—No es nada— Le sonrió el moreno a la vez que le daba una mordida a su tostada.

—Jongin... ¿Qué te pasó en el labio?— Preguntó el más bajo con cierta inquietud. Aún existían cosas que andaban dando vuelta en su cabeza sin explicación, como las advertencias de Junmyeon diciéndole que no se meta en problemas, las palabras de Xiumin acerca de salir sin rasguños, el tal Kris y por supuesto, las heridas en el rostro de Jongin.

El menor lo miró por un momento, para luego volver la vista a su café y suspirar.

—Nada importante, algunas diferencias que tengo con algunos sujetos que solemos resolver así— Le contestó restándole importancia, pero Kyungsoo no quedó satisfecho con esa esquiva respuesta.

—¿Así cómo? ¿Es ese tal Kris?— Volvió a preguntar hurón.

—¡Vaya! No te ves tan entrometido como realmente eres— Se carcajeó —A golpes. Y ese tal Kris es el líder de otro grupo de baile ¿Eso contesta tus preguntas?— Le sonrió juguetón. Kyungsoo frunció el ceño. El menor no lo estaba tomando en serio.

—¿Y por qué pelean así? ¿Sucedió algo?— Jongin bufó.

—No quiero seguir hablando de eso, ya dije que es algo sin importancia— El menor simplemente se dejó caer sobre la mesa para seguir disfrutando su desayuno. Kyungsoo, molesto, golpeó la mesa para ponerse de pie, lo que sorprendió a Jongin. Kyungsoo sabía que el otro no tenía porqué contarle todas esas cosas, que puede que sean íntimas; no eran cercanos, ni amigos, con suerte eran sólo conocidos, pero no podía evitar estar molesto, porque realmente quería saber, y eso, lo enfadaba aún más.

¿Por qué tendría que importarme? Demonios...

—¿Y si yo quisiera unirme a tu grupo? ¿Debería saber de qué va todo eso?— Dijo Kyungsoo volteándose para mirarle directamente, en tanto apoyaba sus manos detrás sobre la encimera.

—¡¿Hablas en serio?!— Jongin parecía tan sorprendido que se le llegó a caer el pan que tenía en la boca sobre el café caliente.

—No lo sé. Quién sabe— Kyungsoo se hizo el desinteresado, cuando en realidad ya lo había decidido. Iba a seguir disfrutando de bailar.

Jongin se vio pensativo.

—Sinceramente, ahora que lo pienso, no creo que sea una buena idea— Contestó serio el menor, que estaba concentrado en el pan sumergido en su café que amenazaba con comenzar a flotar. Kyungsoo abrió sus ojos desconcertado y no fue capaz de decir nada más. Había sido rechazado otra vez y volvía a doler.


«—No creo que Do Kyungsoo deba estar en el grupo— Hablo el hombre con la espesa barba y voz profunda que miraba hacia cualquier lugar menos a él, como si no fuera digno siquiera de su mirada.

Lo detestó.

—Lo siento mucho Kyungsoo, eres uno de los mejores cantantes que tenemos y bailas muy bien, pero creemos que aún no lo “tienes”, ¿Entiendes?— Al menos el hombre calvo quería parecer más amable.

Hipócrita. Pensó.

Si era uno de los mejores cantando y bueno bailando, ¿Por qué? Por supuesto que no lo entendía, pero eso no importaba realmente.

—Entiendo. Gracias— Hizo una reverencia en noventa grados y se marchó.»





—Te vi— Agregó de pronto Jongin. Kyungsoo lo miró sin entender —Ayer te vi bailar y lo haces muy bien. Incluso, mejor que muchos de los chicos.

—No es cierto— Lo interrumpió molesto. Si realmente fuera así no le habría dicho lo de hace un momento —Además eso es imposible. Tú estabas adelante, ¿Acaso tienes ojos en la espalda?

—No— El ambiente repentinamente se había vuelto muy serio, contagiado por el menor. Kyungsoo veía una nueva cara de Jongin, las cuales iba guardando a fuego en su memoria sin saberlo —Pero entre vuelta y vuelta me concentré en ti— Esas palabras revolvieron su estómago, y lo hicieron sonrojar nuevamente. Su mente jugaba y jugaba, y lo hacía sentir cosas sin sentido —Creo que eres muy bueno, porque tú lo tienes. Pero no estoy seguro que una persona como tú se deba meter en ese mundo.

¿Tener qué maldita sea?

—¡NO! ¡No tengo nada! ¿Una persona como yo? ¡Una mierda! ¡Deja de inventar estúpidas excusas y sólo dime que no de una maldita vez! ¡Demonios!—Gritó fuera de sus casillas, estaba asqueado de escuchar ese tipo de cosas una y otra vez ¿Por qué todo el mundo creía tener la omnipotencia para decidir si él podía o no podía hacer algo? ¡Qué les den! —Me quiero ir a casa.

—Está bien— Contestó Jongin con parsimonia y el mayor no pudo evitar sentirse un poco decepcionado por el inmediato acceder.








Había pasado casi toda la tarde tirado frente al televisor con el diario en la mano buscando alguna oferta de trabajo que le interesara, pero ahora no tenía cabeza para eso. Nada le resultaba atrayente; todo era aburrido y monótono, y ya estaba cansado de eso. Sólo buscaba un trabajo para independizarse y poder hacer lo que se le viniera en gana sin rendirle cuentas a nadie. Ni siquiera a él mismo. Toda su vida había sido el niño perfecto que seguía las reglas, haciendo lo correcto, educado y con una sonrisa amable siempre adornando su rostro, cuando había ocasiones que sólo quería gritar. La única vez que manifestó lo que realmente deseaba y quería hacer, tuvo que acatar una serie de condiciones que casi le quitaron el goce que sentía por ello; la música.
Se golpeó la cabeza una y otra vez con el ya arrugado diario. Había fallado y se había rendido como un vil mediocre. Ahora andaba sin rumbo con una jodida vida por desperdiciar.

Maldito Jongin. Se repitió varias, sabiendo que él no tenía nada que ver con sus errores pasados, pero era lo único que ocupaba su mente. Maldito y jodido Jongin.

En eso sintió como la puerta de la entrada era abierta dando paso a su primo, Junmyeon y otro sujeto muy alto, con muchas bolsas en la mano. Al verlo lo saludaron sonrientes y Kyungsoo corrió a ayudarles con las bolsas.

—¿Qué es todo esto?— Preguntó Kyungsoo.

—Estas son cosas para hacerte una modesta bienvenida. Es sólo comida— Contestó sonriente Baekhyun —Ya que ayer el canalla de Jongin te secuestro por todo el día y no pudimos hacer nada— Dijo haciendo un puchero. El chico alto que estaba sacando las cosas de las bolsas para dejarlas sobre la mesa, de pronto tosió haciéndole notar a Baekhyun que aún no lo había presentado. Este último lo miró y abrió su boca cuando lo recordó —¡Soy un tonto! Lo siento, lo siento... Kyungsoo— Se volteó hacía el más bajo —Él es Chanyeol, un amigo, y Chanyeol, él es Kyungsoo mi primo.

—Mucho gusto— Saludó el alto a Kyungsoo. El tipo se veía muy agradable, pero había algo que lo asustaba un poco y no sabía si era su sonrisa que cubría prácticamente la mitad de su rostro, o sus grandes ojos de psicópata, pero la verdad él no era nadie para juzgar a alguien por sus ojos.

—El gusto es mío— Respondió Kyungsoo con una sonrisa y luego siguió hurgando en las bolsas, para darse cuenta que en serio era mucha comida —Baekhyun-hyung no se hubieran molestado; es más yo mismo ya había preparado la cena.

—¿En serio?— Preguntó Junmyeon que venía de su habitación —No debiste haberlo hecho— El chico se dirigió hasta la cocina gas y probó el arroz que había en la olla. Cuando lo hizo, sus ojos se abrieron en señal sorpresa —¡Esto está delicioso! Baekhyunnie ven a probar esto, está muy bueno —Exclamó encantado, y tanto Baekhyun como Chanyeol se acercaron al mayor para probar lo que le estaba indicando. Ambos chicos lo hicieron y se miraron entre ellos sonriendo y le dieron una señal de aprobación con el dedo pulgar a Kyungsoo.

—Kyungsoo, ¡Cocinas muy bien! ¡Y ahora tenemos más comida! —Río Baekhyun —Bueno supongo que está bien. Somos cinco chicos y supongo que comeremos harto.

¿Cinco?

—Sobre eso, Jongin no vendrá— Acotó Junmyeon.

¿Por qué?

—Oh, es una lástima, ¿Por qué?— Preguntó su primo, mientras seguía en la tarea de poner la comida en la mesa, acompañado por Chanyeol.

—Hoy tiene competencia— Respondió taciturno sin verlo.

¿Competencia?

—Ya veo... — Baekhyun dejó de hacer lo que hacía y miró a su compañero —Hoy... ¿Te quedarás allá?

—Supongo...— Kyungsoo se había mantenido todo el rato al margen observando sin decir nada. Ese ambiente se había puesto muy raro, con aquella conversación. Junmyeon estaba evidentemente preocupado, pero trataba de disimular sin mucho éxito. ¿Qué mierda era lo que sucedía en esas famosas competencias? Supuestamente eran de baile, pero pareciera como si esos chicos fueran enviados a la guerra. Todo aquello sólo le daban más ganas de ir a ver una.

—¿Podemos ir a verlo?— Preguntó Kyungsoo fingiendo inocencia. Los otros tres chicos lo miraron aterrorizados. Por esas reacciones pudo saber que hasta ese tal Chanyeol sabía sobre ese asunto.

—¡No!— Gritó de inmediato Baekhyun.

—¿Por qué no? Ayer fui, y me gustó mucho— Volvió a agregar el más bajo.

—Ayer fue algo especial, era sólo una exhibición. Los días que hay competencias se vuelve un poco más violento, ¿sabes?. Supongo que Jongin no te contó nada— Le explicó el mayor de todos. Kyungsoo simplemente negó con la cabeza. Estaba a punto de averiguarlo. Sonrió internamente por eso —El grupo de Jongin siempre ha tenido una gran rivalidad con otro grupo llamado “Two Moons”, incluso antes de que él fuera líder —Junmyeon escondió sus ojos tras su flequillo, y Kyungsoo esta vez no pudo leer la razón de tal reacción —Y no importa quién gane la competencia de baile, siempre terminan a los golpes. Es casi como una rutina; una muy peligrosa.

El misterio había resultado ser lo más sencillo y obvio que había pasado por la cabeza de Kyungsoo. Y era verdaderamente estúpido. Arriesgaban su integridad física por una rivalidad que no tenía sentido resolver a golpes. Jongin era estúpido.

—Junmyeon-hyung y ¿Tú estás de acuerdo con eso?, después de todo es tu hermano menor.

—No. Pero no hay nada que pueda hacer al respecto— Le respondió el mayor que comenzó a arreglar la mesa para poder comer.

—Quiero ir— Dijo Kyungsoo que seguía de pie viendo como los demás trataban de olvidar el tema.

—No— Le contestó Baekhyun que detuvo lo que estaba haciendo; aún así si sin verle —Y es mi última palabra... Ahora comamos.








Era muy temprano en la mañana y Kyungsoo ya estaba despierto. Había dormido muy poco durante la noche, y no era debido al sillón, ya que había resultado ser mucho más cómodo de lo que pensó, sino que a otra cosa. Ayer, a pesar del pequeño traspié del comienzo, lo habían pasado bastante bien. Chanyeol era muy divertido y cuando Baekhyun estaba con él, el ambiente se animaba aún más. Rió hasta que le dolió el estómago. Una cosa que Kyungsoo pudo advertir en la velada fue que su primo y Chanyeol no eran sólo amigos. Esas miradas y esos toques no eran tan inocentes como ellos lo querían parecer ver y él no era tonto. Sin embargo, se alegraba mucho por Baekhyun, internamente le había dado toda su aprobación a Chanyeol.
Cuando ya se hacía tarde y el otro par ya se estaba quedando dormido, Junmyeon se excusó diciendo que iba a casa de Jongin. En aquel momento Kyungsoo se inventó que había dejado algo olvidado en  casa del moreno y que lo acompañaría, pero Junmyeon se había negado diciéndole que él se lo traería. Acorralado no le quedó otra opción más que decir que no estaba seguro si estaba allí o no aquel objeto, y que iría otro día a buscarlo.
Como pasó gran parte de la noche sin poder dormir, supo que Junmyeon no había llegado en toda ella. Tratando de olvidar aquellos ridículos pensamientos se levantó y fue a preparar el desayuno. Sin embargo, antes que siquiera alcanzase a moverse de su asiento escuchó la puerta. Cuando se volteo vio a Junmyeon acompañado de Jongin que venían llegando. Su corazón de pronto empezó a bombear más rápido y sus inútiles piernas no le permitieron moverse de donde estaba sentado. Eso lo había tomado por sorpresa. No esperaba verlo esa mañana y no sabía porqué necesitaba estar preparado para ello. No quería admitir que deseaba con todas sus fuerzas verlo de nuevo; no había ninguna razón lógica. Había algo en Jongin que lo absorbía; su mente no había dejado de pensar en él desde que se separaron, pero Kyungsoo sólo quiso atribuir eso que seguramente estaba preocupado por el menor. Deseaba verlo para saber que se encontraba bien. Sí, debía ser eso.
Junmyeon al verlo pareció sorprendido y Jongin sólo sonrió.

—Hola... Kyungsoo estás despierto muy temprano— Le dijo Junmyeon mientras le indicaba a Jongin que pasara. Kyungsoo observó al moreno y las nuevas marcas en el rostro de éste saltaron a la vista. Su ojo derecho se veía más pequeño producto de una hinchazón justo allí, que comenzaba a verse de un color más oscuro. También tenía un pequeño parche en su frente teñido con un poco de sangre.

Es una lástima, su rostro...

—¿Por qué me miras así? ¿Tan feo estoy?— Le dijo Jongin risueño, sentándose frente a la mesa. Kyungsoo lo miró por un momento con una expresión indescifrable de acuerdo al menor, y luego se levantó con dirección a la cocina sin decir palabra.
Jongin se sorprendió de tal reacción y lo siguió con la mirada.

—Jongin voy a preparar el desayuno— Le aviso su hermano que acompaño a Kyungsoo a la cocina.

—¡Gracias! Sólo espero que no quemes nada esta vez— Contestó el menor burlándose de él.

—¡Hey! No grites que Baekhyun está durmiendo. Además no te quejes si te están invitando a desayunar. No tenías nada para comer allá— Lo regañó.

—Junmyeon-hyung, yo iba a preparar el desayuno, si quieres puedo hacerle a él también— Le ofreció Kyungsoo.

—¿Es en serio?— El mediano asintió —Muchas gracias— Junmyeon dijo eso y abrazó a Kyungsoo en forma de agradecimiento. Jongin observó todo ello desde donde estaba con el ceño ligeramente fruncido —Ahora iré a ducharme, para ir a clases, no me demoro nada— Y sin más el mayor desapareció en dirección al baño.

—No sabía que te habías hecho tan cercano a hyung en un día. Eres muy sociable— Escuchó decir al menor desde el otro lado. Kyungsoo lo miró sin entender a lo que se refería, así que decidió ignorarlo.

—Jongin, al menos ganaste, ¿no?— Kyungsoo le preguntó en tanto sacaba los utensilios que necesitaría para el desayuno. En ese momento a Jongin se le iluminó el rostro y sonrió ampliamente.

—Por supuesto— El moreno se levantó de su asiento y fue hasta la cocina sintiendo por fin el permiso del otro para acercarse —Me alegra volver a comer lo que cocinas hyung— Le dijo observándolo apoyado en la encimera —Dijiste que no me acostumbrara, pero llevas dos días acá, y ya ves, los dos días me has hecho el desayuno— Sonrió irónico.

—Eso es porque eres un consentido de tu hermano. Sólo quise ayudarlo a él— Dijo Kyungsoo divertido. Jongin gruñó.

—¿Te gusta mi hermano?— Le preguntó cruzándose de brazos, a lo que Kyungsoo rió sonoramente ante tal estupidez.

—¿Cómo llegaste a una conclusión como esa? Me cae bien eso es todo. Es una persona muy amable y preocupado— En ese momento el más bajo quiso alcanzar la sal que se encontraba en el último estante de arriba, pero no lo logró. Se puso en puntillas en nuevo intento cuando sintió un cuerpo ajeno apegarse tras él. Jongin se encontraba apoyado en su espalda, con una mano sobre el mesón a la altura de su cintura y la otra sobre su cabeza, la que fue capaz de tomar la jodida sal. Sonrojado, Kyungsoo tomó nota mental de guardar la sal en un lugar más accesible para la próxima vez.

—Hyung, ¿estás libre esta tarde?— Le preguntó Jongin una vez que se separaron y el cuerpo de Kyungsoo volvió a respirar por su cuenta —Quiero que me acompañes a un lugar.








—Jongin... siento lo de ayer— Comenzó a hablar el mayor, mientras caminaban por la calle —Yo... no  sé porqué me enfadé tanto. Lo juro. Creo que has tenido mala suerte y has visto lo peor de mí—Rió.

—¿En serio?— Jongin parecía sorprendido —Sí es así, no puedo imaginarme como sería un mejor Kyungsoo— Le sonrió —Me ha gustado todo lo que he visto— Kyungsoo de nuevo tenía sus mejillas teñidas de un leve carmesí. Jongin solía soltar palabras que lo hacían sonrojar con facilidad.

—Uhm, gracias... supongo— Contestó un poco incómodo —Y dime, ¿A dónde vamos?

—Es una sorpresa— Le dijo travieso. Al parecer Jongin nunca le explicaría nada, pero Kyungsoo ahora pensaba que no era tan malo, incluso, le gustaba. Era la primera vez que se dejaba llevar por una persona.

—Bien. ¿Por dónde es?

—¿Eh? ¿Aceptaras como si nada?— Kyungsoo sencillamente afirmó con la cabeza —¡Vamos entonces! Es por aquí cerca— Jongin sonriente, le ofreció su mano para que la tomara, y Kyungsoo la tomó sin dudarlo esta vez.

Mientras yo simplemente tomo tu mano, tú tomas todo de mí...








Jongin lo llevó esta vez a un lugar el cual no le había enseñado el día del tour por la ciudad. Las casas eran pequeñas, las calles estaban sucias, perros y niños pequeños sin supervisión adulta por todos lados, y la gente que pasaba por allí los miraba con cara de pocos amigos. Un paisaje bastante desolador. El más bajo no paraba de pensar la razón por la que el menor lo llevaba hasta un lugar como ese, sin embargo esa inquietud se veía totalmente aplacada por el éxtasis que sentía por saber a dónde lo llevaría Jongin esta vez.
Cuando se acercaban a un gran galpón casi al final del sector, los niños que se encontraban allí comenzaron a aproximarse a ellos con gran emoción. Los niños tenían alrededor de siete a trece años y tomaron a Jongin de los brazos para llevarlo dentro de aquel sitio. La alegría y griterío de los chicos le hizo imposible a Kyungsoo distinguir que era lo que le decían al moreno mientras se lo arrebataban de las manos. Sin entender se había quedado de pie viendo como se alejaban, pero al instante vio como Jongin volteaba su cabeza y le hacia señas para que lo siguiera.
Una vez dentro observó la decoración del lugar. En algunas de las paredes habían espejos de diferentes clases y tamaños, todos puestos juntos como si de una sala de ensayo se tratase.

¿Sala de ensayo?

Cuando ese pensamiento cruzó la mente de Kyungsoo se dio cuenta. Era justamente eso lo que pretendía. Más allá habían colchonetas, la mayoría en mal estado, pero aún así se podían utilizar, y una serie de implementos improvisados que podrían funcionar bien para su propósito.

—¡Hyung! ¿Quién es él?— Había preguntado uno de los niños aludiendo a Kyungsoo como el nuevo extraño. Al parecer Jongin no era muy bueno con las presentaciones, siempre le preguntaban por él, ya que nunca se le ocurría presentarlo primero. Río internamente. Era un maleducado.

—Él es mi nuevo aprendiz y se unirá a ustedes a partir de ahora— Respondió burlón el moreno. Kyungsoo tras escuchar aquello no pudo más que abrir sus grandes ojos en sorpresa.

—¿De qué estás hablando?— Dijo el más bajo un poco descolocado.

—Que a partir de hoy vendrás a mis clases a ensayar— Respondió con simpleza.

A Kyungsoo le fastidiaba tener que hacer lo que los demás le decían, pero con Jongin era... algo diferente. Él no lo obligaba, si no que lo arrastraba junto con él en su locura. De cierto modo no era algo que tuviera que hacer porque es lo que debe, si no que el menor lo lanzaba hacia nuevas alternativas que nunca pudo ver por sí solo. Sabía que el hecho que lo llevará a una simple clase de baile no debería significar todo lo que le significa, pero no estaba pensando bien; estaba raro. Jongin lo hacía sentir extraño.

Los chicos acogieron a Kyungsoo como uno más de ellos, a pesar de la diferencia de edad y trataban con más respeto al profesor que a él mismo. Jongin se burló la mayor parte del tiempo diciéndole que pasaba como uno más de las niños por su estatura y cara de bebé que tenía. Kyungsoo sólo le devolvía aquello con una mirada asesina para luego ignorar a un divertido Jongin. Al principio estuvo un poco reacio a participar, pero después de un rato se vio contagiado con la alegría y risas del ambiente. Se veía muy divertido. No eran clases como a las que estaba acostumbrado. Jongin no hacía como un maestro absoluto, enseñando coreografías para que el resto se las aprendiera, si no que incentivaba a los chicos a crear sus propios movimientos, y él sólo le daba consejos y técnicas de como los podrían hacer mejor. En un momento de la clase, cuando fue Kyungsoo el que estaba bailando, se pudo percatar de la atenta miraba del moreno sobre él. Lucía serio, y aquello asustó al mayor. Nuevamente se sentía desnudo ante aquella intensa mirada. Lentamente fue parando sus movimientos hasta detenerse y devolverle la mirada, con un poco timidez. El menor no pareció darse cuenta de ello hasta después de unos segundos cuando sacudió su cabeza de forma brusca y le regaló una amplia sonrisa.

—¿Q-qué?— Logró articular el más bajo. Jongin simplemente negó con la cabeza.

—No es nada— Y se volteo hacia los demás —¡Muy bien! La clase ha terminado. Todos lo hicieron muy bien— Los chicos comenzaron a aplaudir y darle las gracias al moreno. La clase había concluido.








—¿Ese es tu trabajo?— Preguntó curioso Kyungsoo una vez que le llevaron sus pedidos. Después de la clase Jongin comenzó a lloriquear que tenía hambre y necesitaba comer ahora, por lo que pasaron a el lugar de comida rápida más cercano de donde se encontraban, ante la incredulidad del mayor, ya que hace tan sólo unas horas el moreno había devorado prácticamente dos desayunos. Kyungsoo tomó nota mental de siempre andar con algo de comer en la mochila por si a Jongin le atacaba el hambre.

—Trabajo, trabajo, no. Sólo trato de ayudar a estos niños a hacer algo productivo por su vida, en vez de ya sabes, hacer cosas malas. No es como si me pagaran. ¿Entiendes?— Dijo una vez que engulló casi de una mascada el emparedado de jamón y queso que había ordenado.

Kyungsoo no pudo evitar sorprenderse ante tal revelación. Jongin era realmente un buen muchacho, cosa que distaba mucho del chico desvergonzado que aparentaba ser en todo momento. Cada detalle que iba descubriendo del menor, lo único que hacía era aumentar aún más su curiosidad por él. Curiosidad, eso era todo.

Es... sorprendente.

—Ahora...—Comenzó Jongin después de haber acabado toda su merienda —...¿Me dirás dónde aprendiste a bailar así? No me engañes, sé que no eres un aficionado. Esa forma de moverse que tienes... no es normal.

Al más bajo le comenzaron a sudar las manos, ¿Qué le diría? No podía decirle que fue un aprendiz de una empresa de entretenimiento; lo odiaría. Tendría que inventarse toda una historia de su vida antes de llegar a esa ciudad. Toda. Porque antes su vida era aquel riguroso entrenamiento, nada más. Tenía miedo. Hasta ese momento nunca hubo preguntas sobre su vida y no tuvo que mentir, sin embargo por fin había llegado ese temido momento. Si Jongin llegaba a descubrir que lo había engañado, no sabría que hacer, seguramente también lo odiaría y se volvería a sentir perdido. Pero no había otra salida.

—Y-yo... tomé algunas clases en la universidad— Trató de sonar lo más convincente posible, sin embargo su voz salió más temblorosa de lo que quiso.

—¡Oh ya veo! ¿Y qué estudiabas?— Casi sale del paso, pero el menor tenía esa expresión curiosa en el rostro que le indicaba que ese interrogatorio no iba a terminar así de fácil.

—Eh... estudiaba... —Estaba en blanco y lo único que podía ver era su plato de comida casi lleno. Ahora  empezarían las verdaderas mentiras — ...chef.

¿Qué? ¿No se te podía ocurrir nada mejor?

—Eso tiene mucho sentido— Dijo sonriendo mientras apoyaba su cabeza sobre una de sus manos y lo miraba atentamente —¿Y qué pasó? ¿Por qué viniste a esta pequeña ciudad?

—Es una larga historia— No mintió esta vez y trató de terminar el tema sin éxito.

—No te preocupes, no tengo nada más que hacer y tú tampoco, así que cuéntame— Contestó risueño. Kyungsoo suspiró.

—Tuve problemas con un... compañero— En ese momento el más bajo levantó la vista para encontrarse con un no tan feliz Jongin. Volvió a suspirar. No le gustaba recordar aquel episodio, creía que ya era hora de olvidarlo y dejarlo para siempre en el pasado, pero el menor no lo dejaría en paz hasta que le contase; ya empezaba a conocerlo un poco. Le diría la verdad a Jongin sobre ello, sólo que un poco disfrazada —Él... me robó una receta... — ¿Una receta? Qué estupidez — … y la presentó como suya a los maestros antes que yo lo hiciera, por lo que fui acusado de plagio y me echaron.

—¿Cómo? ¿Y por qué asumieron que fuiste él que copió y no él?— El menor parecía enfadado lo que le hizo gracia al otro. Río.

—Eso es porque, tú sabes, hay gente que tiene preferencias. Lamentablemente, yo no era de esos— Le sonrió.

—No es justo— Sentenció cruzándose de brazos a la vez que se apoyaba en el respaldo de su asiento y desviaba su vista hacia la ventana arrugando el ceño — Además... — Soltó de pronto —... se ve que fue más que eso: te dolió— Y volvió a mirar al bajo con ojos tristes.

Kyungsoo abrió sus ojos por enésima vez sorprendido y de pronto sintió como estos comenzaban a escocer. Tenía razón. Había dolido y mucho. Sin embargo, no lloraría. Ya lo había hecho y eso había sido suficiente.

—Hyung...— Llamó su atención nuevamente —...él sólo era un compañero, ¿cierto?— Jongin parecía liado cuando preguntó y Kyungsoo pudo percibir lo observador que era el menor.

—No— El moreno abrió su boca en señal de desconcierto. Aquello no era lo que quería escuchar —Era mi mejor amigo— Sonrió Kyungsoo con nostalgia.

—¿S-sólo eso?— Titubeó Jongin, mientras se erguía sobre sí mismo. Kyungsoo se carcajeó.

—Por supuesto que sí, ¿Qué más idiota?

—Me alegro— Le dijo y volvió a dejar caer su peso sobre la silla. Otra vez el más bajo pensaba cosas que no debía pensar y se regañó mentalmente por ello, sin poder evitar que el calor subiera hasta sus mejillas. Jongin notó aquello y carraspeó un poco incómodo desviando la vista —Digo, hubiera sido peor si se trataba de la persona que te gustaba, ¿no?

—No subestimes la traición de un amigo.

—Lo sé, pero sólo digo que hubiera sido peor si fuera ambos; la persona que amas, que a la vez es tu mejor amigo— Rebatió divertido.

—Está bien, puede que tengas razón...— Concedió el mayor entre risas.

—No, nada de puede ser. ES— Resolvió con suficiencia y Kyungsoo rió por ello —Entonces, hyung... ¿Está desocupado?— Dijo ahora cambiando el semblante a uno más serio, mientras posaba su dedo índice sobre el pecho del mayor. Kyungsoo bajó la vista hacia el lugar que apuntaba el menor para saber a lo que se refería; era justo en el corazón.

—Supongo que sí...

...por ahora...

—Bueno hyung, es hora de irnos, ¿no crees?. Sal tú primero, voy enseguida.

—Está bien, sólo déjame pagar la cuen-

—No te preocupes. Espérame afuera— Le sonrió el moreno y Kyungsoo lo miró extrañado por un momento para después hacer lo que le indicaba.

No esperaba que Jongin fuera tan generoso, y fuera él quien le invitara el desayuno-almuerzo de recién. Con una sonrisa en el rostro esperaba por el menor mientras perdía la sensibilidad de sus dedos debido al gélido viento que corría a esas horas, sin embargo fue capaz de sentir cuando de pronto una cálida mano tomó la suya y tiró de ella sin previo aviso. Fue en ese momento cuando se vio a si mismo corriendo a toda velocidad por las pequeñas calles de ese barrio mientras chocaba con quien se le cruzara por delante. Se albergó en él la sensación de peligro y en su estómago el vértigo amenazaba con devorárselo. Podía escuchar como un sujeto les gritaba detrás de ellos, entretanto intentaba atraparlos. Kyungsoo no sabía porqué sus vírgenes oídos tenían que escuchar esa serie de barbaridades que eran pronunciadas por aquel tipo. Se escuchaba furioso y se veía que si los alcanzaba estaban fritos. En el instante que volteó su cabeza para mirar a su perseguidor pudo ver como este se daba de narices en el suelo y comenzaba a perderse entre la multitud. No pudo evitar que un sentimiento de regocijo naciera  dentro de él y que una sonrisa de triunfo se le escapara en los labios. Habían ganado.

Una vez seguros de que se encontraban a salvo, se detuvieron dentro de un callejón a recuperar el aliento y que se les bajara la adrenalina.

—Jo-jongin ¿Q-qué fue todo eso?— Articuló con dificultad el más bajo cuando sintió que el aire era suficiente para hablar.

—¡Escapaba!— Respondió con obviedad el menor.

—¿De quién?— Kyungsoo comenzaba a alarmarse. Por un momento pensó que el tal “Kris” estaba tras ellos.

—¡Del mesero! ¡Ese condenado corría mucho más rápido de lo que pensé!— El mayor abrió sus ojos desmesuradamente. Jongin no podía haber hecho lo que él pensaba ¿Cierto?

—Jongin— Lo llamó con severidad —Dime qué hiciste y porqué el mesero nos perseguía de esa forma.

—No hice nada y supongo que por eso nos perseguía— Contestó divertido.

—No pagaste la cuenta, ¿no es así?— Kyungsoo intentaba parecer enfadado para que el menor se tomara el asunto con seriedad. Aquello había estado mal; no se deben hacer las cosas que están mal, por lo menos eso fue lo que siempre había creído y hecho, sin embargo se admitía que aquello había sido bastante divertido y casi se sentía orgulloso de poder decir que una vez no pagó la cuenta y fue perseguido por ello.

—No— Jongin al notar la gravedad en el rostro del otro intentó excusarse —La comida no era muy cara, además no tenía dinero y no quería que tú pagaras cuando fui yo el que insistió que fuéramos a comer— Kyungsoo sólo lo miró con resentimiento y Jongin al no obtener respuesta audible del otro continuo — ...lo siento, ¿sí?— suplicó juguetón a su hyung, a lo que éste no pudo más que sonreírle. Kyungsoo se estaba descubriendo a sí mismo como incapaz de negarse ante Kim Jongin. Estaba jodido. Sólo esperaba que el moreno no se diera cuenta de ello.

—Está bien, sólo no lo vuelvas a hacer, ¿entendiste? Está bien ser libre, pero debes recordar que tu libertad acaba cuando empieza la de otra persona— Le dijo como si le hablara a un niño pequeño y el menor se limitó a asentir con la cabeza —Me da un poco de pena aquel sujeto, puede que lo despidan al pobre después de esto, pero...— Sin embargo el rostro del mayor no reflejaba para nada la lástima que supuestamente tenía hacia el mesero, es más, tenía una sonrisa gloriosa en el rostro que decía todo lo contrario, por lo que añadió —...siento que se merecía esa caída después de habernos gritado todo aquello ¡Estaba demás! Yo jamás había escuchado siquiera la mitad de todos esos insultos— Jongin río fuerte tras escuchar ello.

—¿Me estás diciendo que se cayó?— Preguntó divertido entre risas.

—¡Sí! ¡Y muy fuerte! Pude ver cuando su cabeza fue a dar estrepitosamente contra la acera. Créeme... no va quedar más bonito después de ese porrazo— Contestó entusiasmado y el otro simplemente lo acompañó con su incesante risa que terminó por contagiarlo.

—¡No te rías! Supuestamente te da pena— Lo retó entretenido.

—¡Es tu culpa que me ría! ¡Tú te estás riendo! ¡Pobre hombre! Sólo le va a quedar su amplio y fino léxico para conseguir un nuevo trabajo— Le contestó el mayor burlándose al hacer enfásis en el vocabulario del camarero. Jongin sólo rió más fuerte —Pero ya, ya, dejemos al pobre y prométeme que no lo harás de nuevo— Dijo ahora un poco más serio.

—Esta bien. Sólo porque eres tú quien me lo pide, hyung. No quiero que te enfades conmigo— Kyungsoo le sonrió.

—¿Lo haces muy seguido?— Preguntó el más bajo una vez que comenzaron a caminar.

—Digamos que en este momento deben quedar sólo la mitad de los locales de comida a los cuales puedo entrar— La sonrisa inocente de Jongin, no puedo evitar que la sorpresa invadiera al otro.

—¿Es en serio?— La incredulidad del mayor era evidente —¡¿Por qué lo haces?!

—Ya sabes, de repente me da hambre y tengo que comer. A veces traigo dinero conmigo, pero supongo que me acostumbre y es más fácil que gastar mi poca plata en ello— Contestó encogiéndose de hombros.

—Jongin— Volvió a llamar su atención con seriedad —¿De dónde sacas dinero?— Preguntó horrorizado, pensando lo peor.

—Lo obvio— Dijo con sencillez —La robo— A Kyungsoo casi se le cae la boca hasta el suelo y sus ojos estuvieron a punto de salirse de sus orbes. ¿Jongin era un ladrón? Abrió y cerró la boca un par de veces sin saber que decir realmente, aquello lo había tomado por sorpresa.

¿Es una broma?

—Jongin, e-eso no e-está bien— Comenzó a decir entre balbuceos incomprensibles para los oídos ajenos. El menor después de ver la reacción  de Kyungsoo por unos momentos explotó en una sonora carcajada que hizo al otro dar un pequeño salto del susto. Jongin no podía parar de reír y se agarraba fuertemente el estómago.

—¡D-debiste haber visto tu cara!— Dijo sin detener sus risas —¡Hyung eres muy crédulo! Por supuesto que no soy un ladrón. Trabajo en un minimarket los fin de semana, es por eso que sólo a veces traigo dinero conmigo. Eres muy gracioso— Concluyó mientras limpiaba las lágrimas que escapaban por sus ojos.

—¡ESTÚPIDO!— Le gritó ofuscado con la cara roja de ira y vergüenza, a la vez que todas las miradas se los transeúntes se fijaron en ellos en ese instante, pero poco le importo aquello, en este momento sólo deseaba matar a Kim Jongin con sus propias manos por haberlo puesto en ridículo —¡No es gracioso, imbécil!— Y le pegó con toda su fuerza en el brazo derecho que era el más próximo a él a modo de  aplacar su enojo, Jongin gruñó de dolor sin dejar de reírse.

—¡Hey! Eso dolió...— Dijo mientras sobaba su dolorido brazo —...¿Así es como tratas a tu querido dongsaeng? Pegas muy fuerte, ¿Lo sabías?

—¡Te lo mereces!— Habló enfurruñado —Ahora vamos a casa que quiero hacer el almuerzo para los demás, antes que lleguen de clases.

—Pero ya almorzamos, cortesía del mesero-insultos-gratis, ¿Es necesario que hagas el almuerzo?

—Sí. Baekhyun-hyung está muy ocupado este tiempo y ni siquiera sé si llegué a almorzar, pero Junmyeon-hyung sí lo hará y quiero al menos ayudarlos con la comida, después de todo estoy de allegado en su departamento.

—Entonces, ¿Irás sólo a hacer el almuerzo para Junmyeon-hyung?— Preguntó arrugando el ceño.

—Así es— Sentenció el mayor.

—Esta bien, haz lo que quieras entonces— Le respondió fastidiado, mientras comenzaban a encaminarse hacia el departamento de los chicos. De pronto el ambiente ya no estaba tan animado como hace un momento, cortesía niñato-fastidiado-sin-razón. Kyungsoo suspiró: el camino a casa sería silenciosamente largo, sin embargo, a pesar de ello sabía muy bien que la estúpida sonrisa que tenía tatuada en el rostro no desaparecería tan fácilmente. Por el rabillo del ojo volvió a mirar a Jongin y una cálida sensación recorrió su cuerpo, sensación a la cual ya se estaba acostumbrando y no le era para nada desagradable.

Puedo vivir con ello...






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